06 diciembre, 2006

Sí al Periodismo Cívico (Parte I)

Según Jay Rosen, profesor de la New York University y uno de los fundadores de esta corriente, el Periodismo Cívico es un conjunto de prácticas profesionales a través de las cuales el periodista trata de conectar con los ciudadanos, fomentar su participación política, mejorar el discurso público e intentar que el ciudadano participe en el proceso político y en la democracia a través de los medios de comunicación.

Este buen periodismo reivindica, primero, el hacer visible las preocupaciones, necesidades e intereses de los ciudadanos medidas a través de focus groups y sondeos y reflejarlas en los medios; segundo, dejar que sean los ciudadanos, no los candidatos, quienes establezcan la “agenda de contenidos” durante la precampaña y campaña electoral; y tercero, lograr que los candidatos se ajusten a esa agenda, y no impongan la suya. Porque en realidad, ¿quiénes plantean los contenidos de debate?, ¿los medios, los políticos, los ciudadanos?. Lo cierto es que la ciudadanía está en el centro de estudio de la comunicación política pero se la ignora y no se la representa en los medios escritos y audiovisuales.

Precisamente, una forma de luchar contra un periodismo concebido como simple objeto de consumo son las corrientes iniciadas a finales de los años 80 y principios de los 90 con el llamado periodismo cívico o periodismo de soluciones, que aportan mucho a los medios y ponen los intereses de los ciudadanos por encima de otras cuestiones, además de contemplar el rechazo al ciudadano-consumidor y reivindicar el ciudadano crítico e inteligente.


El periodismo cívico aplicado a las campañas electorales cambiaría radicalmente el tratamiento de contenidos y temas susceptibles de aparecer en estas campañas. Para empezar, que los medios informaran y trataran, en campaña electoral, sobre las preocupaciones que interesan a los ciudadanos, significaría cambiar la retroalimentación, que hoy por hoy, se mantiene entre medios y partidos políticos y candidatos, en donde el ignorado, aunque sin perderlo de vista, es el ciudadano. Habría que reflexionar si en España, todo esto tiene que ver con la cultura y madurez política del país; ¿interesaría realmente implantar un periodismo que contribuyera a tener ciudadanos más informados que adoptarían decisiones inteligentes sobre asuntos públicos?, ¿hasta qué punto los medios están interesados en informar sobre el repertorio de temas que están en la agenda de los ciudadanos?.


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