12 diciembre, 2015

Voto rogado

El voto rogado es una modalidad de sufragio en la que el elector potencial, españoles y españolas que viven fuera de España, se ven obligados a "rogar" que le sea concedido el derecho a voto (a alguna autoridad electoral). En la práctica, supone una forma moderna de sufragio censitario ya que como consecuencia del "ruego", no hay un sufragio universal real, condición necesaria para que todo cuerpo electoral sea considerado plenamente democrático. 

En España desde enero de 2011, la ciudadanía española residente en el exterior, está obligada a "rogar" su voto. La reforma de algunos artículos de la legislación electoral española (pactada por el Partido Popular y el Partido Socialista, y con el apoyo de CIU) abrió la puerta a una práctica que, desde un primer momento (ya en las Elecciones Autonómicas de 2011) demostró tener unos efectos devastadores en la participación electoral de los expatriados españoles: la abstención (que los detractores del Voto Rogado arguyen que es "inducida") creció en todas las consultas por encima del 90% del censo.
Los problemas principales de esta práctica están ligados, no solo al "ruego" en sí, sino a la multiplicación de trámites para poder votar, a un acortamiento irracional de los tiempos (sobre todo, para los españoles que residen fuera de la Unión Europea, que es el caso de 2/3 de los expatriados) y a la práctica inexistencia de una publicidad institucional, didáctica y eficiente, que explique correctamente a los electores cómo deben proceder. Además, existe un agravio comparativo de facto, ya que toda esta situación, de momento, no la padecen los españoles residentes en el territorio nacional.
En las elecciones autonómicas andaluzas de marzo de 2015 hubo un 3,5% de participación entre los emigrantes andaluces censados, de un total de 210.150 andaluces censados en el extranjero, tan solo votaron 7.386.
En las elecciones europeas del 2014, sólo participó un 1,84% de los casi dos millones de censados en el extranjero. En las elecciones generales de noviembre del 2011 participó un 4,95%, mientras que la participación de los expatriados en las elecciones generales del 2008, antes de la ley votó un 31,74% de los censados.
No es un hecho casual poner tanta burocracia de por medio y desagravio comparativo al vivir dentro o fuera de España; con lo fácil que es habilitar oficinas electorales en embajadas y consulados y otorgarles el Derecho al Voto a las personas inscritas como expatriadas en esas propias embajadas.