23 marzo, 2016

La fiebre de los politólogos de cabecera

Decía Sebastián Piñera, presidente de Chile hasta 2014, que la diferencia entre un politólogo y un político era la misma que entre un ginecólogo y un donjuán. Uno lo analiza, el otro lo vive. Al menos hasta que Pablo Iglesias se presentó en la tele como profesor de Ciencias Políticas de la Complutense para proclamarse cinco años después vicepresidente del cambio en la sala de prensa del Congreso, como si los ginecólogos también tuvieran derecho a amar.
"La política es algo demasiado importante para dejarlo sólo en manos de los políticos", defiende José Ignacio Torreblanca, profesor de Ciencia Política en la UNED y columnista habitual del diario "El País" desde 2008, posiblemente el año que marcó el inicio de la repentina edad dorada de los politólogos en España.
La nota de corte en el grado de Ciencias Políticas de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona en el año 2009 era de 5,82. El año pasado fue de 7,44. El curso pasado 3.320 alumnos pasaron por distintos grados de la Facultad de Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. La nota de corte allí apenas pasaba del 5.
María Benita Beneitez Romero es vicedecana de estudios de Grado y Planificación docente del Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la Complutense. Admite que tras el éxito de Podemos en las elecciones europeas de 2014 esperaban un aumento significativo de alumnos allí donde germinó el partido. No se produjo. "En el curso 2014-2015 conseguimos completar la oferta en junio y no en septiembre, pero no fue algo significativo. No creo que exista un fenómeno más allá del que supuso Podemos, un grupo de alumnos de este centro que tenían las competencias necesarias para captar un momento social, que tenían estrategias que otros no tienen. No todo se explica desde el Derecho o la Economía y ellos lo sabían", explica.
Beneitez sostiene que el fenómeno de los politólogos no es tal. "Los ha habido siempre, pero antes el foco no era tan visible como ahora".
En el año 2010 un grupo de amigos, académicos e investigadores en su mayoría, crearon Politikon, un proyecto para "promover debates y políticas basados en el conocimiento de las ciencias sociales". La media de edad apenas supera los 30 años. Seis años después casi todos sus miembros son analistas de cabecera en los principales medios de comunicación nacionales. Roger Senserrich, Kiko Llaneras, Elena Costas, Jorge Galindo, Pablo Simón... Suman miles de seguidores en Twitter y se van turnando en emisoras de radio, artículos de opinión o tertulias televisivas.



Simón, coautor de "La urna rota", sitúa el boom de la politología en el terreno de la oferta y la demanda. "Hay más interés por la política, la gente quiere entender qué está pasando, quiere entender cosas que no eran sencillas, es algo evidente desde el 15M. Hay una demanda clara de opinión y análisis, sobre todo a partir de una crisis económica que estuvo muy vinculada a causas políticas, y eso coincide con una oferta de politólogos, más jóvenes pero capacitados, que han podido marcar su propia agenda a través de internet y que pueden puentear a los gatekeepersclásicos, no necesitan a los medios de comunicación tradicionales para trasladar sus análisis".
"En otras crisis la gente se desengancha de la política, pero esta vez ha aumentado el interés", apunta Torreblanca. "Antes te podías aislar de la política, pero con el paro que hay, la corrupción... El tinglado se ha caído y ha habido una repolitización de la vida pública".
El profesor de la UNED vuelve a Pablo Iglesias para hablar del "politólogo total", una particular evolución de la profesión. "Es un caso casi único de profesor, activista, periodista, comunicador, político... Podemos es una fusión muy curiosa de muchas cosas, un partido que se funda como un plató de televisión. Antes siquiera de tener sede tiene una tertulia".
Iván Redondo es consultor político, firma en EL MUNDO el blog 'Moncloa Confidencial'. Para él, la culpa de todo la tiene Obama. "En 2008 empieza su carrera hacia la Casa Blanca y de repente en España se repartía betún, todos los políticos querían ser Barack Obama. Aquello sí fue un boom, que coincidió además con el nacimiento de YouTube o Facebook. Desde entonces hemos evolucionado muchísimo y la disciplina está plena y madura. Se han elevado las exigencias de la información, se trata de convertir la información en conocimiento, la gente quiere que concretes, el votante exige que se le expliquen las cosas desde otras ópticas. Ocurrió lo mismo con los economistas durante la crisis. Ahora hemos vivido el despertar de una profesión que ya está despierta en otras democracias".
Simón escribía en Politikon: "No tenemos más opción que convertirnos en una suerte de cuervos dedicados a rebajar expectativas. Si queremos ser honestos, nuestra coletilla más recurrente debe ser 'eso que dices no está claro'"Redondo compara la figura del politólogo en la información política con la de personajes como Michael Robinson o Maldini en la información deportiva. "El politólogo no puede hacer periodismo, ni política, debe aportar otra información, análisis técnico". Dice Pablo Simón que un politólogo no puede ser un "tertuliano" más. "No podemos saber de todo, hay que intentar dar un análisis no partidista, equidistante".
"Las tertulias de periodistas se agotaron", celebra Torreblanca. "Afortunadamente nos hemos quitado de encima esa tertulia tan nociva para el periodismo entre periodistas de izquierdas y de derechas, reemplazando directamente a los políticos afines. Y funcionan más los formatos con datos, con expertos".
¿Hasta cuándo? ¿Se irán un día los politólogos de nuestras pantallas sin despedirse? ¿Quién se acuerda ahora de los simpáticos economistas que nos traducían la crisis hace unos años? "Hubo una burbuja con los economistas, pero el caso de los politólogos es distinto", admite Simón. "Las crisis económicas acaban pero siempre hay temas políticos de los que hablar. No se vislumbra una situación política estable", mantiene el politólogo. "Habrá un momento en el que dejaremos de salir y será bueno, pero quedará un nivel de base mucho mayor que el de antes de la crisis".
"Este fenómeno va a durar un poco más que el fin de la crisis porque la gente se va a quedar vigilando", añade José Ignacio Torreblanca.
Iván Redondo lo tiene claro: "Los economistas aparecen en periodos de crisis, pero el consultor político ha llegado para quedarse".

http://www.elmundo.es/espana/2016/02/28/56af989b268e3e8a538b458f.html